En A Rosa dos Ventos llevamos años poniendo en valor la memoria de todos los motoristas que se han quedado en la carretera. El Ángel Motero es la forma más visible de ese compromiso: una escultura de ocho toneladas de granito que nació del motoclub y que hoy es ya un referente nacional dentro del mundo de las dos ruedas.
Con el tiempo, y de forma completamente espontánea, se fue creando una tradición: cada comienzo de año, cientos de motoristas visitan el Ángel Motero como forma de arrancar la temporada recordando a los que ya no están. Cuando nos dimos cuenta de la dimensión que estaba tomando esta costumbre, decidimos reconocerla oficialmente. Hoy emitimos un diploma acreditativo a todos los motoristas que visitan el monumento entre el 1 y el 15 de enero y nos hacen llegar su foto.