Hay eventos que, con el paso del tiempo, dejan de ser simples concentraciones para convertirse en algo más grande: en un punto de encuentro, en una tradición, en un homenaje colectivo. Eso es exactamente lo que representa A Rosa dos Ventos para el mundo moterode la provincia de Pontevedra y, cada vez más, para el conjunto de Galicia.
Diez ediciones, un símbolo
La décima edición de la concentración, celebrada en julio de 2019, marcó un antes y un después en la historia del motoclub de Poio. Fue en esa cita cuando se inauguró la escultura del Ángel Motero, obra del artista Víctor Casal, tallada en piedra y con un peso de ocho toneladas. La figura, que muestra a un motorista arrodillado con alas de ángel y una vela en las manos, fue el momento más emotivo de una edición que reunió a cientos de motoristas llegados de distintos puntos de España y Portugal.
El acto inaugural tuvo lugar en torno a las 20:30 horas, y estuvo seguido de una ruta de antorchas por el concello de Poio, un recorrido cargado de simbolismo en recuerdo de todos los compañeros fallecidos en carretera. A continuación, la música tomó el relevo con actuaciones en directo que pusieron el broche a una velada memorable.
Más que una fiesta motera
A Rosa dos Ventos siempre ha combinado el espíritu de celebración con un componente de concienciación vial que la distingue de otras concentraciones. En aquella décima edición, la DGT participó con una charla de seguridad, una apuesta por integrar el mensaje de la conducción responsable en un evento moterode primer nivel.
Durante el fin de semana, el recinto de A Seca acogió también espectáculos de stunt, juegos moteros, paseos en moto por el concello y la actuación de El Pirata de Rock FM, que puso la banda sonora a una noche de rock y heavy metal. Paralelamente, la Asociación de Empresarios del Transporte celebró su tradicional San Cristóbal en la Casa de Montes de San Xoán, con misa, bendición y procesión por carretera.
Una concentración que, edición tras edición, ha sabido crecer sin perder su esencia: el respeto por quienes ya no pueden rodar y el orgullo de pertenecer a una comunidad que celebra la vida sobre dos ruedas.